Agricultura sinérgica

A mí siempre me gustó la huerta, pero no acababa de estar muy conforme sobre el modo de proceder: abonar, arar, sembrar, regar, desherbar, regar, etc. Y al año siguiente lo mismo. La tierra se pisaba constantemente y se apelmazaba con lo que había que cabucharla para mantenerla esponjosa y que la humedad se mantuviera y que las raíces respiraran. Yo veía la naturaleza y ésta no procedía así. Tenía que haber otra manera de hacerlo.

Igual que Emilia Hazelip yo también conocí la agricultura natural de Fukuoka, pero no sabía cómo adaptarla a mi clima del norte de España. Hasta que la conocí a ella, aunque no personalmente. Y su agricultura sinérgica me convenció. Aunque sigo teniendo problemas con los caracoles y babosas,  ya que éste es el problema de este sistema que paso a describir por encima.

Los cuatro principios son:

1.- No arar la tierra
2.- No abonar, la autofertilidad de la tierra es el abono
3.- No utilizar tratamientos químicos
4.- No comprimir el suelo.

La Agricultura Sinérgica es un sistema que permite al suelo mantenerse salvaje a pesar de estar cultivado. La Sinergia implica el funcionamiento dinámico y concertado de varios órganos para realizar una función. Así como en nuestro organismo todo el sistema y sus elementos funcionan interrelacionados y con coherencia, esta sinergia tiene también lugar entre la tierra y los microorganismos que la habitan enriqueciéndola o entre las legumbres y las bacterias fijadoras del nitrógeno atmosférico o en la asociación entre plantas que se benefician mutuamente. Este sistema de agricultura natural protege el ecosistema del suelo permitiendo a la tierra mantener sus capas propias, sin agitarla ni revolverla, entendiendo que la tierra tiene capacidad de autofertilizarse.

Para crear el huerto se hacen bancales de 120 cms de ancho, 50 cm de altura y alrededor de 80 cm de separación entre ellos, cubiertos con acolchado ya sea de paja, lana o restos orgánicos que actúan como un filtro protector entre la superficie de la tierra y los gases atmosféricos, la fuerza desecante del sol y la compactante y erosiva de la lluvia y el viento. La cobertura es mejor seca y que no cree una capa rígida. Cobertura que también actúa como abono de superficie alimentando la tierra de arriba abajo. Así se establece en el suelo un equilibrio perdurable entre sus habitantes, sean lombrices labradoras de las profundidades, lombrices rojas del mantillo o los billones de toda clase de seres microscópicos vegetales o animales que viven y mueren en su seno. En ningún momento se les traumatiza con cambios en su hábitat.

Imitar lo que hace la naturaleza implica dejar la tierra siempre cubierta con un acolchado, sólo abierto en los espacios o líneas de siembra, que se va transformando en mantillo, en humus. Para que la tierra disponga de materia orgánica dentro de sí, sin que haya necesidad de enterrarla, siempre se dejan descomponer dentro las raíces, excepto las que se cosechan. Estos restos participan en la flora intestinal de la tierra y esta permite a su vez la nutrición de las plantas. Cuando la fertilidad de la tierra no se pierde a causa de la erosión, no hacen falta compensaciones constantes en forma de cualquier clase de abono, como compost o estiércol.

Vídeo explicativo en castellano http://video.google.es/videoplay?docid=-1726301048523579590

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